¿Por qué hablar -con alguien- de lo que nos duele nos hace sentir mejor?

Estamos habituados a oír cosas como: “deja salir tus sentimientos; ventila tus emociones; la tristeza compartida es menos tristeza, etc.” Consejos que a todos nos suenan, pero que no sabemos realmente a qué responden.
En mi opinión, el mero hecho de hablar, aunque pueda suponer un primer paso hacia la solución de una situación ansiógena o el exponer y quizás concretar los motivos de tu tristeza; no resulta tan potente -o al menos muy poco más, dependiendo del caso- como el ser escuchado por una persona que acoja tu mensaje con afecto y comprensión. Probablemente el mejor “calmante” que se conoce…

FacebookLinkedInWordPressEmail

Fuerza de Voluntad vs Distracción

Estaba viendo -hace un momento- en el televisor un programa sobre el cerebro y tal. En él hacían referencia a un experimento clásico sobre el comportamiento de autocontrol.
Básicamente, la prueba consiste en dar a elegir a niños entre comer una golosina ahora o esperar 15′ y entonces obtener tres. El resultado: la mayoría de los niños sucumben a la tentación y no esperan.
Pero lo que a mí me gusta del estudio no es el resultado, sino cómo llegan a controlarse los niños que exhiben mayor “autocontrol”. Nada de fuerza de voluntad, nada de control mental o algo parecido, sino distracción pura y dura. Aquellos niños que demoraban la recompensa, de una u otra manera quitaban el estímulo de delante suya; unos jugaban con la silla, otros daban vueltas por la habitación, etc.
Claro, que los niños eran lo suficientemente pequeños como para no estar contaminados con “lo mental”, conceptos endebles como la “fuerza de voluntad”, etc. ¡Ni siquieran hacían “mindfulness”…!

FacebookLinkedInWordPressEmail