¿Por qué hablar -con alguien- de lo que nos duele nos hace sentir mejor?

Estamos habituados a oír cosas como: “deja salir tus sentimientos; ventila tus emociones; la tristeza compartida es menos tristeza, etc.” Consejos que a todos nos suenan, pero que no sabemos realmente a qué responden.
En mi opinión, el mero hecho de hablar, aunque pueda suponer un primer paso hacia la solución de una situación ansiógena o el exponer y quizás concretar los motivos de tu tristeza; no resulta tan potente -o al menos muy poco más, dependiendo del caso- como el ser escuchado por una persona que acoja tu mensaje con afecto y comprensión. Probablemente el mejor “calmante” que se conoce…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *