Si duermes mal…

–  Tu autocontrol se verá disminuido.
–  La toma de decisiones y tu juicio en general se verán negativamente afectados.
–  Tenderás a alimentarte con comida grasienta e hipercalórica.
–  Tu memoria se verá perjudicada.
–  Tu atención disminuye.
–  Tus hábitos se van al garete.
Esto –entre otras cosas- porque los lóbulos frontales de tu cerebro (las estructuras que sirven de soporte a los comportamientos complejos, de tipo cognitivo) estarán menos activos, en beneficio de otras zonas más primitivas relacionadas con el comportamiento automático y las emociones.

Lo bueno es que basta una noche durmiendo a pierna suelta para que todo vuelva a funcionar.

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