¿En general se debe confiar en los demás (II)?

En el título de la entrada ¿En general se debe confiar en Los demás (I)? puse ¿se debe confiar?, a propósito. Evidentemente todos sabemos que se puede, pero escribo estas líneas para persuadirte de que debes. Uno de los pocos “debes” que merece la pena por cierto.

Confiar vs Confianza. Verbo vs Sustantivo…

Confianza implica objetivación, es decir cosificación, tratar la confianza como un objeto que puede incluso perderse o quizás como un sentimiento, voluble por tanto. Tienes que ganarte mi confianza, inspira confianza, etc. Son ejemplos de esta visión -habitual- del asunto.

Confiar, por el contrario implica hacer algo. Yo (tú) lo hago. Yo confío en que seas puntual (porque te comprometiste con ello), por ejemplo. Es decir una evaluación que yo hago de tu comportamiento.

¿Cuál de estas visiones es más poderosa? ¿Cuál otorga más control? ¿Cuál “da más juego”?

Saludos. ¡Confíen!

¿En general se debe confiar en los demás (I)?

Ahora que termina la Semana Santa quizás sea un buen momento para preguntarse esto, tan bueno al menos como cualquier otro.

Para empezar y motivarte un poco te diré que las personas inteligentes confían más en los demás que la media; acto seguido te pongo al corriente de que los confiados son más felices y están más sanos. Para terminar, hay estudios que han encontrado que ¡para colmo! los que confían suelen ser más proclives a emprender negocios y a ejercer como voluntarios… Pero no seamos egoistas, resulta que por encima del nivel individual, las sociedades que mantienen altos niveles de confianza: tienen instituciones públicas más eficientes, más “Capital Social” (el grado de colaboración entre los diferentes grupos de un colectivo humano y el aprovechamiento de las oportunidades surgidas a partir de ello) y ¡mayor crecimiento económico!

Contiuará…

10 Cosas que dejar de hacer para ser feliz en 2017…

A veces, ser feliz no es cuestión de sumas, sino de restas…
1.     Culpar a los demás.
Si dejas de culpar a los demás por lo que “sale mal”, quizás encuentres aquello en lo que mejorar.
2.     Tratar de impresionar.
A la gente puede que le gusten tus cosas, pero le gustarán esas –tus cosas- no necesariamente tú.
3.     Aferrarse a lo conocido.
La ausencia de miedo e inseguridad no es lo mismo que felicidad, puede ser un primer paso pero insuficiente.
4.     Interrumpir a los demás cuando hablan.
     ¿Quieres que los demás se sientan bien consigo y por tanto contigo?
5.     Quejarte.
     Sé inteligente emocionalmente y no permitas que tus propias palabras te hundan en el desánimo.
6.     Controlar a los demás.
Al único que puedes controlar es a ti.
7.     Criticar a los demás.
     Mejor aprecia las diferencias.
8.     Sermonear.
¿De verdad quieres que los demás te escuchen…?
9.     Quedarte “enganchado” al pasado.
     Lo pasado, pasado está, no  permitas que defina quien eres.
10.   Comprar cosas innecesarias.
      Menos es más…